La Ley de delitos informáticos en el Perú, No. 30096, tiene como objetivo la lucha y el castigo contra la ciberdelincuencia, ciberdelito o cibercrimen. Es preciso mencionar que a través de la Ley 30071, posterior a la mencionada, se han modificado los artículos 2, 3, 4, 5, 7, 8, 10.

Las nuevas tecnologías han logrado un gran avance especialmente en los temas de la comunicación e información, sin embargo, estarían siendo usadas también para fines ilegales con el propósito de obtener un beneficio económico. Entre estos figuran: el fraude, hacking, propagación maliciosa de un virus, suplantación de identidad, terrorismo, pornografía infantil, phishing (envío de correos electrónicos falsos para conseguir claves de e-mails y cuentas bancarias), espionaje para obtener información confidencial de una empresa, clonación de tarjetas de crédito, obtención de información personal a través del doxing, fraudes bancarios, stalking, robo de datos de propiedad intelectual, ataques a los proveedores de internet, entre otros.

Normalmente el ciberdelincuente intenta con el phishing (ciberdelito) y ante su fracaso, puede empezar con las extorsiones online. Estos extorsionadores son organizaciones criminales, conformadas por varios ciberdelincuentes que tienen conocimientos informáticos de diferente nivel, éstas cuentan con una estructura organizativa para dividirse la actividades delincuenciales a diario, enviar correos, realizar llamadas, emplean lo que se llama la ingeniería social, además, de usar entre otros, una larga lista de posibles víctimas a las que empezarán a contactar en diferentes países para amenazarlas de rebelar información empresarial, privada o sensible si éstas no pagan lo que exigen en el tiempo de 24, 36 o 72 horas, cambian de cantidades que pueden fluctuar entre 200 a 400 dólares o a 2000 euros, según donde esté la persona o empresa. Los correos electrónicos amenazantes son escritos de manera muy general y son los mismos que usan siempre, normalmente con mala ortografía y redacción como salido del Google translate (herramienta que usan siempre) sin las correcciones que podría hacerlo un nativo. En la mayoría de casos, no tienen nada que rebelar de la supuesta víctima y solo las buscan al azar usando el abundante tiempo que tienen porque no trabajan, solo son ciberdelincuentes.

Tenga en cuenta que el ciberdelincuente cree que es el único que domina estos temas, desconoce que en muchos casos puede estar tratando con una persona experta en ciberdelitos o que tiene asesores en ciberseguridad o que la denuncia ya estaría en manos de la policía que estaría haciendo su trabajo de forma silenciosa como lo suelen hacer. Los extorsionadores online siempre cometen errores y no son pocos, sería mejor que no subestimaran a la supuesta víctima.

Los policías de las Unidades de Investigación Tecnológica quienes estás patrullando las redes en cooperación con INTERPOL, EUROPOL, peritos forenses, abogados digitales, empresas de ciberseguridad, plataformas digitales que son aliados vitales para revelar quién se oculta tras un correo electrónico, entre otros, esperan que los ciberdelincuentes sigan dejando evidencias digitales para que puedan ser detenidos y juzgados por sus delitos.

Recuerde que los ciberdelincuentes extorsionan a muchos y no son tan hábiles como usted cree, sino tendrían un trabajo honesto.

Fuente: Resultado Legal

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